Cuando la belleza se come

El mundo de la cosmética y el bienestar cuenta con un aliado desconocido: belleza en cápsulas. Una pastillita para la celulitis, otra para potenciar el bronceado, otra para evitar la caída del cabello… y así hasta un sinfín de aplicaciones con un único objetivo: ayudar a que nuestro cuerpo esté mucho más sano. No, no son un remedio mágico pero sí es cierto que se han colado entre nosotros como un refuerzo único para potenciar la belleza y suplir las carencias vitamínicas a las que nos someten el estrés, el paso de los años o, incluso, una mala alimentación. Es lo que se llama nutricosmética, una solución que tiene mucho de natural y más de refuerzo para nuestro organismo ya que su principal función es colarse en las capas más internas de la piel. Esas capas que son la base de todo lo demás y que, más allá de las apariencias, siempre necesitan de nuestros cuidados.

Su aportación en nuestra dieta es una carrera de fondo, nada de sprints. No dejan de ser complejos nutricionales que, además de cuidarnos por dentro, repercuten en nuestro exterior. Aunque todas se administran igual –por vía oral-, su repercusión en el organismo es completamente diferente en función de su composición. Todas ellas son de rápida absorción y se distribuyen a través del torrente sanguíneo, aplicándose en aquéllos destinos específicos. Las más comunes son las que contienen vitaminas A, B, C, D o E –el antioxidante por antonomasia y con un amplio abanico de efectos protectores para el organismo-, aunque también podemos encontrar otras muchas compuestas por concentrados vegetales –semillas de grosella negra, uva o aceite de borraja- y derivados del Omega. También son importantes protagonistas el zinc -con un alto poder nutriente para la piel- o el betacaroteno –composición imprescindible si lo que buscamos es reforzar la piel para la exposición al sol-.
Una nueva forma de cuidarse, sin duda. Pero no caigamos en el error de abandonarnos a tomar una pildorita y olvidarnos del resto. Para potenciar el efecto de absorción de cada nutriente, es importante compaginar la nutricosmética con otros complementos, como cremas protectoras del sol –en el caso de las de bronceado- o una dieta equilibrada, si se trata de devoragrasas. Una combinación más que efectiva para conseguir resultados plenos.

¿Tienes intolerancia a algunos alimentos?

¿En alguna ocasión te hayas puesto a dieta estricta y no has conseguido adelgazar nada o casi nada, y no entiendes porqué? También puede que en ocasiones sientas malestar, hinchazón, dolores de cabeza e incluso que aparezca algún granito inusual después de comer. Es posible que tengas intolerancia a algún alimento. La alimentación y la salud van íntimamente ligadas, existen algunas creencias de que somos lo que comemos, pero,  ¿qué pasa cuando cuidas tu alimentación y no mejoras? ¿E incluso engordas?

El sobrepeso y la grasa están asociados, así ocurre en la mayoría de los casos, pero en otros, el aumento de peso de debe a la acumulación de líquido en los tejidos, y proviene de una reacción corporal a determinados alimentos: es lo que se llama intolerancia alimentaria. Estos alimentos varían en función de cada persona y pueden estar en nuestra dieta habitual.

Debemos diferenciar entre alergia e intolerancia. La alergia a los alimentos es un proceso inmunológico que está mediado por IgE –inmunoglobulinas E-  frente a la proteína del alimento y nos damos cuenta por una reacción causa-efecto rápida. La intolerancia alimentaria, que es más difícil de detectar y tiene unas manifestaciones menos claras y molestas pudiendo desencadenar trastornos en la piel, dolores de cabeza, acné, asma, ansiedad, depresión y trastornos gastro-intestinales.

Para averiguar qué alimentos no tolera nuestro cuerpo existen varios procesos:

El Test de Alcat es un análisis de sangre que estudia los alimentos, aditivos, conservantes y colorantes a los que nuestro organismo presenta algún grado de intolerancia.

El Test Melisa, realizado por el grupo Sabater, tiene una eficacia muy alta y su precio ronda los 300 euros. La sangre del paciente se mezcla con en el líquido diluente y se vierte en una placa. Después de lavar la placa para eliminar proteínas plasmáticas libres, se añade la solución del detector. Así se capturan los anticuerpos de los alimentos y el exceso de solución se elimina mediante otro lavado, al añadir ahora a la placa la solución del cromógeno, se producirá una reacción azul donde los anticuerpos de los alimentos estén presentes. La placa se lava con la solución D y se seca para conservar los resultados y proceder a su registro.

El Tele-Test Analytika es una prueba de laboratorio que permite determinar los niveles de Inmunoglobulina G (IgG) específica frente a 93 alimentos habituales en nuestra dieta. La determinación de los anticuerpos se realiza mediante técnica ELISA a partir de una muestra sanguínea del paciente. Su precio ronda los 188 euros.

Por último, tenemos el lápiz magnético de Laphysan. Este test aprovecha la tecnología electrónica aplicándola a la fisiología humana para hacer el balance energético del individuo a la luz de las sustancias ingeridas. Tras la finalización del test, en la pantalla del ordenador aparece el listado correspondiente a 196 sustancias, debidamente clasificadas en grupos alimentarios. Su precio es muy económico: unos 80 euros, pero su fiabilidad no es tan clara como en las basadas en el análisis de sangre.

Con los resultados obtenidos de cualquiera de estos tests, lo habitual es la recomendación de una dieta a seguir. Una vez descartados las intolerancias, empezarás a notar los resultados y una mejoría, tanto de tu peso, como de cualquiera de los problemas asociados a la intolerancia.

Si el objetivo de hacerte este test es adelgazar, conviene que, además de cumplir la dieta, también te hagas masajes o tratamientos estéticos para reafirmar la piel y activar las grasas acumuladas.